12.06.2011

la leyenda


¿Quién eres? ¿Te lo has preguntado? Cuando te miras al espejo, cuando te levantas al abandonar el sueño, cuando haces inventario de tu vida y los tesoros que te ha dejado, cuando te enfrentas al espejo y te calzas la máscara para la lucha diaria, esa que se llama “arreglarse”.¿ Te lo has preguntado? …Y… te has preguntado… ¿Qué ven los demás?

La leyenda es esa sombra con vida que te sigue y se escapa a tu existencia, es un ente de dimensiones inmedibles y variantes que se propaga a la velocidad de las palabras y cambia a cada nuevo orador que la evoca. La leyenda es parte de ti y a la vez es una formación totalmente ajena a lo que eres o quisieras ser. A la leyenda contribuyes tú, pero en una medida menor, más bien es creación de los otros, de todos aquellos que conoces o dicen conocerte y te cuentan y construyen dependiendo de su óptica y su capacidad de descripción; te narran a su conveniencia, a sus deseos o incluso a su limitada visión. Poco a poco la leyenda se crea en las coincidencias y crece su mito en las divergencias. Puedes pelear contra la leyenda, o más bien puedes intentarlo; lanza puños al aire, escupe hacia arriba, hazlo, veras de que te sirve, veras que tan mellada queda la leyenda.

La leyenda es héroe de batallas que has perdido o que incluso no has peleado, es villano de dramaturgia incierta e inverosímil. La leyenda es esclavo y amo en la misma escena dependiendo del narrador y su interés en propagarla.

Hay quien intenta alimentar su leyenda, la esculpe con actuaciones y disfraces; doman a su leyenda como a un caballo de pura sangre sobre el cual transitar con altivez en el trajín diario de vivir, lo arman como bestia de batalla para la guerra de las vanidades que a diario se vive y se lucha, la llenan de oropel y la coronan de oliva como credo y dogma antiguo. Y hay los otros, los que blasfeman de su leyenda, que la intentan derribar como necios tirando golpes a su sombra mientras se acercan sin querer a la fogata que la proyecta cada vez más grande. Pobres tontos, lo único que logran es deshacerla y deshacerse en el proceso, lo único que hacen es perderla y perderse, pues no hay historiador que hable de jirones de hombre o leyenda, no hay narradores que compongan odas a mitades inconexas de carne y sueño.

Y hay más, los que se dicen “libres” o “auténticos”, los que no tienen fama que cuidar o contra cual pelear, que no tienen leyenda que los engrandezca o los disminuya; como si esto dependiera de ellos, como si su dominio se extendiera a la lengua de aquellos que los contemplan, como si fuera cierto que nadie los mutara en habla y relato. Puede no importarles, eso lo creería, aunque no del todo, pues no creo que no se levanten al mundo sin calzarse antes una máscara apropiada a su estandarte y conveniencia. Todos aquellos a los que he conocido portan una armadura para enfrentarse a la vida y sus trampas; no creo en los que se proclaman libres de ellas, creeré tal vez que ya ni ellos la reconozcan.

“Hablas de farsas porque eres un farsante, hablas de charadas porque tú mismo eres un charlatán de lisonjas y mascaradas”. Eso me dirán escupiéndome al rostro, eso gritaran a los cuatro vientos para que se sepa que no comparten mi visión y que incluso la ridiculizan pues no vale algo más. Hazlo tú también, nada te cuesta y por el contrario mucha es tu ganancia, dite original, autentico, natural, hazlo; es buen rotulo para esta vida, está bien valuada la etiqueta entre los profanos que ya no se aceptan ni a sí mismos. Hazlo, a la leyenda no le importa, como te dije, no vive de ti.

Así es el mundo que contemplo, en el habita mi leyenda a pesar de mi; en el habita las leyendas de ustedes que es lo que veo y es de lo que puedo hablar, tal vez me equivoco, tal vez mi miopía llego a hacerme más ciego que los invidentes, tal vez… solo tal vez.

9.10.2011

hubó


No hubo llamados de advertencia, o tal vez si y no los quise ver. No hubo carteles en la puerta, o tal vez si y los ignore. No hubo nada o tal vez hubo todo. Y un día llego la partida con su perfume de licor de almendras… y un día llego el vacio y tomo posesión de lo que antes era “algo”, como si “algo” pudiera definirlo.

No hubo “cómos” y solo un par de “porqués” que no explican nada y con eso se bajo el telon… y con eso hay que vivir, porque respirar es inconsciente y sobrevivir es fácil siempre que puedas respirar. Como bomba de fuego amigo, como un golpe seco en mitad de la noche, solo fue eso, un adiós por qué no se iba a ningún lado, porque no éramos lo que el otro pensó, porque mis letras no soy yo y lo que soy no es suficiente para nada más que para fantasma, para nada más.

Vino sin esperarse, vino después de desearlo por años, que en el tiempo de los que sueñan, se multiplica hasta el infinito. Vino y se fue, pues es destino de todo otoño, darle paso al invierno y a las noches frías que anteceden a días grises. Vino, estuvo aquí, el calor aún perdura, el aroma aun se respira. Vino, estuvo aquí, aun escucho el rumor de su voz, aun quedan rastros de lo que fue en ese preciso instante en que “era” junto a mí. Vino, estuvo aquí, en estos brazos, al lado de esta piel, al otro extremo de estos labios, al otro lado de este sueño que se resiste en dejar de ser.

Recuerdos de una noche de primavera, ilusión de una noche de verano, sueño de una noche de otoño, cruel realidad de una noche invernal. Y el tiempo no se detiene…y el tiempo no camina hacia atrás… y el tiempo no perdona… y el tiempo solo sabe avanzar.

Cargo con la culpa de no haber peleado y de querer pelear cuando ya era tarde y ya no había esperanza de ganar. Ahora de eso vivo cada noche, de inventarme esperanzas para afrontar un amanecer frio con la simple arma de un quizá. Sobrevivir es fácil, de eso no hay duda. Alguna vez anhele sentir, alguna vez desee llorar para saber si aun podría sentirlo; para ver si algo podía llenar el hastió de mi existencia. Que absurdo suena ese rezo ahora que cada una de mis células gime y se retuerce dentro de esta piel que se marchita a cada rayo que el Tirano me escupe para recordarme el odio que me profesa y la fragilidad del cobijo de mi madre, que es el único cómplice en mis imaginarios nocturnos.

Ya no está donde estuvo, ya no respira entre mi selva de concreto; pues era veneno a su ser, pues ansiaba bosques verdes sobre tierra negra y viva. Yo solo sé de asfalto roto y cristal impersonal ¿Qué se yo de musgo y arroyos si todo lo que veo es polución muerta? Ya no está donde estuvo, ya no es donde era, ya no será donde pudo ser… ya no dentro de estos dominios, ya no compañía en caminos cósmicos o mundanos, ya no… por lo eones de los eones. Ya no porque los ruegos llegaron tarde, por que cuando las invocaciones fueron pronunciadas un muro detenía su fin. Un muro que era fácil de derribar y no lo vi así y hoy es muralla infranqueable a simples palabras, a inútiles pedazos de viento y tinta negra que no llegan a tener forma ni sustento, pues no hay corazón ingenuo que crea en promesas huecas de juglares sin voz ni talento mas allá que el de elaborar mascaras de aspecto indeseable.

Ya no está aquí donde esta esto que soy yo, donde está y tendrá que seguir viviendo…pues vivir es fácil. Aquí esta uno que ya no teme a la locura, pues tal vez sea el descanso al dolor que quedo después de su paso. Y a lo lejos el espantapájaros ensancha su sonrisa al ritmo de un: “Te lo dije”

6.24.2011

zombi


¿Y si en vez de irme me quedara vuelto uno con la nada?
Ser un muerto en vida y caminar al son de los guías pagados para pensar en vez de nosotros. Después de todo no es tan malo si las masas así viven o dicen vivir, después de todo no es tan malo si la sociedad así existe y coexiste con sus iguales alrededor de este planeta que mal se cree centro de un universo que no piensa en él de tan vacuo y sin-sentido.
Es buena manera de quedarme, dejando de ser yo ya que nunca supe lo que era; volverme uno más de la masa que conforma el todo y baila al son que toquen los flautistas, como roedores humanoides en busca de alimento y resguardo para el frio ¿Qué más se le puede vivir a la vida? ¿Qué más te puede dar?
No quiero arte ni pasión, ya no hay nada por que luchar o esperanza para seguir, lo mismo da irse que quedarse siendo uno más de los que se cuentan en las estadísticas y censos, uno más, un numero sin personalidad, pues esta es la misma para cada persona y cada alma. Un espíritu que no se diferencia del resto, que nada tiene único y aun así cree serlo pues es su única escapatoria a esa muerte en vida.
Yo no pretendo escapar, llegare por propio pie y me quedare aguardando el final como descanso de buen talante y con humildad más que con desesperación, olvidare las letras y la pasión que en mi despertaban, olvidare mis vicios y las virtudes que dije tener, olvidare incluso mi pasado y aquello que quise y respete, olvidare todo en nombre de un sistema que reina sobre los iguales y que devora a lo diferente.
Es mi opción, una diferente al beso de la fría dama que tanto ansió, en vez del beso sublime de la muerte el desgarrador golpe de la vida perenne; en vez de descanso el desgaste inclemente de la vida diaria y anónima. Hay quien de esa forma vive, hay quien de esa forma crece y los hay, muchos, que de esa forma mueren.
No luche cuando pude, lo acepto, ahora ya no queda nada por que luchar. Se acabaron las esperanzas y los sueños, se acabaron los clamores y las fantasías, se acabó el dulce sabor de la existencia, el perfume de las palabras y el bálsamo de la música. No más placer ni descanso, no más alivio ni confort, no más nada que sepa a dulce.
A partir de ahora nada tendrá sabor, nada dolerá pero tampoco será disfrutable, nada deslumbrara ni entristecerá, nada más será motivo de júbilo ni de aprehensión, nada habrá, solo vida y existencia, solo tiempo y su paso lento y voraz.

6.04.2011

derrota


La victoria sabe a vino y miel, se siente como seda sobre el cuerpo, hincha los pechos mientras nos eleva hacia el dios que adoremos. En la victoria nos regodeamos en nuestras virtudes o pecados, nos volvemos soberbios o generosos según nuestra naturaleza y credo. ¿Quién no desea una alfombra de pétalos de rosa bajo sus pies? ¿Quién no desea guirnaldas de oliva sobre sus sienes? ¿Quién no desea el fresco sabor del vino de los vencedores y afortunados?
Pero así como hay quien eleva su vista a los astros con orgullo, así los hay quienes caemos en las sombras con el sabor del polvo y el peso del mundo sobre nuestros huesos. La derrota nos llega porque no peleamos con la convicción necesaria, porque no lo hacemos de la manera adecuada, porque o no tenemos las armas necesarias o porque simplemente peleamos una batalla que no teníamos posibilidades de ganar. Es nuestra culpa y de nadie más.
La derrota es más duradera que el efímero placer de la victoria, se marca en nuestra piel como hierro incandescente, su sabor amargo y repugnante se afianza en la base de la lengua y transforma todo aquello que comemos en ceniza y vinagre; nos vuelve dubitativos en nuestros pasos si es que logramos la fuerza para sostenernos en pie.
La derrota enfría tu alma y congela tu corazón, endurece tu mirada y petrifica tu semblante; no hay bondad en tu faz a partir de una derrota, no hay sonrisa sincera o caricia tierna, no hay momento de debilidad que te permitas pues como el perro apaleado temes a la severidad del castigo si te permites un sueño o una lucha mas. No levantaras la mirada nunca más, te prometes, no pronunciaras palabra alguna a partir de hoy, no más sueños, no más recuerdos, no más dolor.
La derrota es el perfume con el que seduce la soledad, es con el que te atrae a su lecho y te ata a él para retenerte por siempre a su lado; en la derrota los sonidos se apagan y solo el silencio grita en cada resquicio. En la derrota te hundes como en arenas movedizas y solo sientes el deseo de dejarte tragar por ese mar que te engulle para no tener que soportar tu semblante derrotado nunca más. Cada burla la sientes en la piel como látigo, cada rumor es lacerante, cada mirada de pena y vergüenza duele como el último golpe con el que fuiste vencido.
Hay quien intenta levantarse de la derrota para extirpar de si ese dolor, hay quien no soporta el sufrimiento y sale para ganar o morir en su historia, pero créeme, pocos lo lograran. Otros olvidan la pelea, se extirpan a sí mismos de la vida y andan como fantasmas navegando a la deriva de la sociedad, asimilan el dolor y lo hacen uno con ellos para ignorarlo y hacerlo más leve e incluso fingen que lo logran. Cualquiera de los dos son fugitivos de la derrota y esta los acecha pues es carcelera celosa de su deber y no dejara que escapen tan fácilmente de su yugo y dominio; a cada paso, a cada movimiento ahí estará su esencia para recordarles que es a ella y a nadie más a quien le tienen que rendir pleitesía pues es ella la que te da el respiro por hoy y solo por hoy.

Los que se levanten del fango de los derrotados y venzan, lo harán con menos orgullo, con un brillo de ausencia en sus ojos, lo harán con temor a que todo sea un sueño y yazcan en el suelo una vez más, lo harán con miedo a que pronto les quiten lo conseguido, el vino ya no será tan dulce cuando sea solo para disfrazar el sabor que en sus bocas aun recuerdan, no…nunca, nunca más sus sueños serán libres, nunca más sus pasos lozanos, nunca más su sonrisa ingenua, pues quien conoce la derrota nunca, nunca podrá olvidarla.

3.08.2011

ensayo de un perdón


Quisiera que por esta vez prestaras atención a mis palabras, no es que lo merezca o me lo debas pero es el simple hecho de que van dirigidas a ti y es la verdad de lo que pienso y siento y tal vez por eso deberías de abrir tus oídos aunque después puedas simplemente olvidarlas.

Lo que hoy te diré es simple y directo, lo que hoy te diré te lo diré hoy y no lo repetiré nunca mas pues nunca mas espero estar en esta posición. Te perdono, eso es lo que tengo que decirte. Y no, no te lo digo con amargura o soberbia, te lo digo con sinceridad y en paz; te perdono.

Perdono tus palabras y tus acciones, perdono cada una de la heridas y de los golpes que me provocaste, perdono tu crueldad sea esta conciente o inconciente, sea que desearas hacerme daño o solo fuese un daño colateral de tus acciones, te perdono por asignarme el papel de villano y victima dentro de tu guión de vida. Te perdono por las veces que me dejaste derrotado y sangrando externa e internamente, te perdono de verdad.

Toda deuda que pudieras tener conmigo la considerare saldada, toda ofensa lavada y toda injuria pagada a precio justo. No exijo remuneración o venganza, no hay manera de que eso alivie el dolor pasado, no existe eso de igualar marcadores. Yo podría hacerte daño, tomar tu vida y pisotearla, vencerte y humillarte, provocarte el mismo dolor y aun mas del que fuiste capaz para conmigo, yo podría hacerlo, créeme. ¿Pero que ganaría con ello? Las heridas se han cerrado pero las cicatrices permanecerán por siempre en mi cuerpo y en mi alma, mi espíritu continuara mellado de aquí y hasta el día de mi muerte y esto no cambiara solo por que tú sufras heridas similares o dolor parecido.

Te perdono, de verdad te perdono. Y no lo hago por gentileza o bondad, no soy bueno ni pretendo serlo, de hecho si buscara una razón diré que lo hago por egoísmo, que lo hago por mi y no por ti. Te perdono por que ya no quiero cargar en mi historia con tus golpes y traiciones. Después de todo tengo parte de la culpa, después de todo yo confíe en ti, yo te di el arma y la oportunidad de hacerme daño, yo te lo di por ser tan ciego y no ver tu verdadera naturaleza o demasiado ingenuo por pensar que a mi me guardarías lealtad solo por yo guardártela a ti. Fue también mi culpa, así lo creo y esa es una razón mas para perdonarte, por que al hacerlo me perdono por el error que cometí contigo.

Estamos a mano desde mi óptica, puedes contar la historia como prefieras, puedes decir que yo fui el ofensor y que te pedí perdón en vez de otorgártelo, puedes decir lo que prefieras y necesites para seguir siendo el héroe inmaculado que pretendes ser a los ojos del mundo, no me importa pues tu camino ya no tiene nada que ver con el mío, no me importa pues es tu historia y yo ya no tengo líneas que interpretar en esa obra.

Es lo que tenia que decirte, es todo lo que diré, es todo lo que oirás por que a partir de ahora eres libre de seguir tu camino y yo por fin soy libre de seguir el mío lejos de ti.

2.15.2011

nuevo comienzo (a peticion)


¿Qué es un nuevo principio?

¿Donde podemos encontrar el puerto para tomar provisiones hacia nuevos puertos que nos brinden el bienestar que añoramos y pretendemos para existir en esta vida y las que siguen? ¿Dónde?

Pues hoy digo que cada día es un nuevo inicio, cada día dejamos atrás las pesadillas que nos atan, cada día avanzamos nuevamente contra el sol y su reino, contra esta ciudad que avanza y lo devora todo, contra la tormenta y su rugido de furia, contra todo.

Suena a burla viniendo de aquel que se ha rendido mas de una vez, lo se, suena a burla viniendo de aquel que hace de la derrota su manto y esconde su miseria detrás de una sonrisa hueca y una piel seca de paja. Suena a burla mas no lo es, yo me rendí gritando que nadie debería de hacerlo, yo anduve de rodillas para que tú no tuvieras que hacerlo, yo camine entre zarzas para que tú disfrutaras del aroma de las rosas. Pero ya estoy cansado de perder en este juego, cada día es una nueva oportunidad de cambiar el tablero y cargar los dados a nuestro favor, es nuestro derecho y hoy lo reclamo con soberbia.

“Las historias no terminan, solo se dejan de contar” -me dijo un lobo; en ese caso tampoco tienen un principio, como en los viejos robles podemos encontrar el tronco pero no podemos ver las raíces que se pierden en lo mas profundo de la tierra. Entonces nosotros mismos debemos poner esos puntos de fuga, esos pequeños cimientos a partir de los cuales iniciar algo nuevo.

No me arrepiento del pasado, que absurda es esa idea pero que yo sepa la única razón para que un salmón recorra la corriente de su vida en sentido contrario es para iniciar una nueva. El pasado quedo atrás y de el tengo las cicatrices y las lecciones aprendidas, nada mas se necesita para un nuevo camino; también tengo los buenos momentos, también los tengo y los atesoro con celo en mi pecho. El pasado me dio mucho, que ingrato seria arrepentirme de el.

Pero hoy quiero una nueva ruta, hoy quiero un nuevo camino, hoy quiero y puedo hacerlo pues la fuerza la tenemos nosotros, cada uno de nosotros, la fuerza de detener el viento y acallar al trueno, somos humanos, mortales y eternos a la vez, por que dentro de nuestros pechos laten corazones que dan fuerza cuando nuestros huesos y músculos ya no pueden ni sostenerse, por que nuestro espíritu aun anda a cuatro patas y ruge de ira cuando flaqueamos. Cada uno que ha salido a buscar en el cielo la señal de su camino lo hizo por el deseo de no detenerse, de conocer y conquistar. ¿Nos faltan fuerzas? Pues busca quien pueda dártelas, la jauría aquí esta, siempre a estado para los que desean y sueñan con nuevos caminos, es el único signo que distingue a la jauría pero créeme que en las noches oscuras y frías del peor invierno esto no es cosa menor.

Ayer la maldición me abandono, me dejo llevándose con ella mi manto con el que me enfrentaba a la intemperie, hoy me toca iniciar uno nuevo, uno que ya no este maldito, uno que no pese y no consuma lo que soy; aun no se que forma tendrá pero se que sin duda será uno que porte con orgullo en el campo de la batalla diaria.

12.30.2010

a donde que mas valga??


Voy de partir, pues este mundo es aburrido, sus sabores ya no son lo que eran, sus sonidos se volvieron estridentes, su aire gris, su olor pestilente.

-¿A dónde ir? -Dice un eco en mi cabeza

-¿A otro mundo que tal vez sea mas aburrido? –Se responde a si mismo

-Quizá- agrego yo

-Pero allá debes de permanecer mucho mas tiempo que aquí- Dicen otras voces

-¿Y quien a probado eso?-Pregunta el señor Feliz que vaga en una canoa onírica que le rento por un par de momentos de paz.

-Nadie que sea confiable.- respondo poniendo punto final a tan patética discusión.

-Serán otros sabores y otros paisajes.- me engaño a medias para digerir otra rebanada mas de vida diaria.

La jauría también tiene voz:

¡Trágico!- dice el lobo mientras me regala una de sus sonrisas que de tan enigmáticas nunca se si conservar para mi o dejarlas vagar al viento.

-¡Cobarde!-dice alguien mas- ¡Timador!-¡Loco!- y ya no se de donde vienen tantas voces.

-Quédate y devórales la mirada- dice el Conde Salamandra.

-Vete y olvídalos- dice en un susurro el espantapájaros mientras esconde su mirada vacía y presume su perpetua sonrisa.

-Quédate a traicionar tu verbo y dar vergüenza, quédate a ser humillado por todos y traicionado apenas desvíes la mirada, quédate a morir lentamente, marchitándote y pisoteando lo que eres en este momento, quédate y demuestra que le tienes miedo al camino, quédate a perder, quédate a ser derrotado. Quédate y hunde a tu heredero que recibirá de ti nada más que la mentira en tus palabras.

-El señor Feliz sabe dar discursos-dice la mascara de bufón mientras se acomoda en mi rostro. Yo se que el señor Feliz vive de mis penas, por eso las arroja a mi rostro apenas tiene oportunidad de hacerlo.

-Vete a donde no te estorbe tu cuerpo, vete a donde sabes serás conquistador y no mero espectador, vete a esos mundos que te aguardan con festines y halagos sinceros, vete a vivir entre tus iguales; Dioses soberbios en su grandeza y no mezquinos despojos de corta visión y menos sesos, vete y herédale a Hishuma el cumplimiento de tu palabra.-una voz me recuerda que el jaguar vive atado por mi carne.

Cargo con la maldición de Alicia que intenta tomar el camino adecuado aun y cuando no tiene un destino al cual llegar y una luna sonriente siguiendo el juego de desvaríos me regala un par de palabras: “Si no estuvieras loco no estarías aquí”.

Ala es capaz de regalarme una señal con tal de no lidiar con mis reclamos de frente. Pero la pregunta es si podrá regalarme un nuevo sabor o color que me haga quedarme en estas tierras un tiempo más. La fría dama me regala un reloj de arena, me insinúa un beso y me obsequia las palabras que por lo menos hoy alivian un poco mis dudas:

No venciste ni al sol ni a la ciudad, mucho menos a la esperanza o a la tormenta; pero ellos tampoco te vencieron a ti.