9.06.2009

vamos al zoo


¿Por qué me gusta la política?

Básicamente porque es divertida.

Es enserio, los políticos son las criaturas más divertidas de México, un día decidieron que tener un trabajo donde no trabajaran, se pagaran lo que quisieran y vestirse como salvadores del país era buena idea. Y es buena idea digo todos quisiéramos algo así, lamentablemente en el proceso terminaron llenos de soberbia, cinismo, intransigencia y demás actitudes indeseables que los convirtieron en una raza aparte.

Perdieron totalmente el piso, perdieron el sentido de la realidad y se envolvieron en sus estúpidas teorías que abarcan todo el espectro del pensamiento ideológico y que ellos prostituyeron al mejor postor a cambio de perpetuarse dentro del presupuesto.

Ejemplos hay tantos que no terminaría pero de verdad hay muchos totalmente hilarantes como un secretario de trabajo que frente a un grupo de mujeres declara que deben de estar en sus casas haciendo las labores propias de su sexo o un senador y líder de partido que después de ser filmado recibiendo sobornos declara que lo hacía para tenderles una trampa a los que se lo ofrecieron.

Mención aparte me merece Gerardo Fernández Noroña, un tipo tan ridículo visualmente como intelectualmente; es uno de los gorilas sin cerebro del Peje, ya saben cierra avenidas le grita “espurio” a Calderón y hace panchos ante cualquiera que se le acerca. Pero una de las mejoras historias es su lucha contra el ex secretario de estado Juan Camilo Mouriño y la convicción de demostrar que no era mexicano si no español, así que se fue a España a un pueblo que se llama Abión a buscar su acta de nacimiento la cual no encontró, pero eso no le impidió hacer una rueda de prensa para declarar que si el acta no estaba no significa que no haya nacido ahí.

Por cierto que es gracioso que Mouriño no naciera en Abión pero si muriera en avión.

La política mexicana es una colección de seres vertebrados con un grado de conciencia no aplicable a esta dimensión, malos mentirosos y peores actores, con un coeficiente intelectual por debajo del vulgo pero con una autoestima por los cielos.

Son en pocas palabras una porquería que te entretiene, hagan de cuenta como televisa pero en feo.

Y me despido parafraseando a un comino norteamericano: “Es fácil ser comico político cuando tienes a todo el gobierno trabajando para ti.”