
¿Y si en vez de irme me quedara vuelto uno con la nada?
Ser un muerto en vida y caminar al son de los guías pagados para pensar en vez de nosotros. Después de todo no es tan malo si las masas así viven o dicen vivir, después de todo no es tan malo si la sociedad así existe y coexiste con sus iguales alrededor de este planeta que mal se cree centro de un universo que no piensa en él de tan vacuo y sin-sentido.
Es buena manera de quedarme, dejando de ser yo ya que nunca supe lo que era; volverme uno más de la masa que conforma el todo y baila al son que toquen los flautistas, como roedores humanoides en busca de alimento y resguardo para el frio ¿Qué más se le puede vivir a la vida? ¿Qué más te puede dar?
No quiero arte ni pasión, ya no hay nada por que luchar o esperanza para seguir, lo mismo da irse que quedarse siendo uno más de los que se cuentan en las estadísticas y censos, uno más, un numero sin personalidad, pues esta es la misma para cada persona y cada alma. Un espíritu que no se diferencia del resto, que nada tiene único y aun así cree serlo pues es su única escapatoria a esa muerte en vida.
Yo no pretendo escapar, llegare por propio pie y me quedare aguardando el final como descanso de buen talante y con humildad más que con desesperación, olvidare las letras y la pasión que en mi despertaban, olvidare mis vicios y las virtudes que dije tener, olvidare incluso mi pasado y aquello que quise y respete, olvidare todo en nombre de un sistema que reina sobre los iguales y que devora a lo diferente.
Es mi opción, una diferente al beso de la fría dama que tanto ansió, en vez del beso sublime de la muerte el desgarrador golpe de la vida perenne; en vez de descanso el desgaste inclemente de la vida diaria y anónima. Hay quien de esa forma vive, hay quien de esa forma crece y los hay, muchos, que de esa forma mueren.
No luche cuando pude, lo acepto, ahora ya no queda nada por que luchar. Se acabaron las esperanzas y los sueños, se acabaron los clamores y las fantasías, se acabó el dulce sabor de la existencia, el perfume de las palabras y el bálsamo de la música. No más placer ni descanso, no más alivio ni confort, no más nada que sepa a dulce.
A partir de ahora nada tendrá sabor, nada dolerá pero tampoco será disfrutable, nada deslumbrara ni entristecerá, nada más será motivo de júbilo ni de aprehensión, nada habrá, solo vida y existencia, solo tiempo y su paso lento y voraz.


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